28.4.10



El viento frío me lastima la nariz y pareciera que me pegara de golpe. No tengo mal ánimo esta mañana pero siempre que paso por Manuel Rodríguez (donde suelo tomar la micro), pienso en mi casa, en mi cama y quiero volver. Ahí me dan ganas de no haberme levantado. Me gusta esta clase, pero a veces me aburre, siento ansiedad y de repente quiero irme. Ver caras conocidas y sentirme como en casa; en mi propio hábitat. Ahora quiero que la hora pase luego, irme. Pasar más tarde al doctor y luego ver mi cama, descansar mi oído en la almohada y dormir por horas. No sé porque, pero de repente me gustaría que los días pasaran con tal rapidez, cosa de no notarlos y despertar en enero; sol y vacaciones, un calor abrazador, horas vacías, vagas y largas.
Odio el invierno con todas mis ganas y aún no comprendo como he podido sobrevivirlo, no sé si ahora podré.