21.4.10



Algunos lo llaman locura y no pueden entender como de un momento para otros nos volvemos dependientes de otro, nuestra felicidad no vale un céntimo o no esta completa si el otro no esta "ahí". A veces olvidamos -como todo en la vida- (la mente es un auténtico colador), pero de repente este ser incomprensible aparece en nuestra puerta, llama por teléfono o con un simple ¡Hola! nos mato toda la puesta en escena de "te olvide, suerte en tu vida". Ahí todo lo que habíamos logrado (por muy pequeño o grande que sea) se esfuma como el aire, frente a nuestras propias narices. Fallamos, y fallamos mal. Caemos de nuevo, como moscas o peor que ellas. Será que si antes era la auténtica fuente de la felicidad ahora se transformó en el ser más adictivo, tormentoso y raíz de todos los males (peor que una plaga). ¿Cómo le paso eso? y lo peor: ¿Cómo cresta lo sacamos del mapa?, no se puede borrar, ni mover de posición. Él está siempre AHÍ y bajo todas las predicciones parece que no piensa moverse. Maldecimos el día en que se nos ocurrió dejarlo entrar con camas y petacas en nuestra suerte de departamento mental y ya es tarde; Vive, respira y a veces come ahí. Hecharlo es lo más sano, el problema es que cuando estamos totalmente decididas, nos da pena (es volver a empezar) y lo dejamos un ratito más, total.... ¿qué puede pasar?....

Mala idea. Él siempre jugará, y probablemente eso no sea lo importante, si no que claramente el jugará CON nosotras. No es fácil, pero nadie dijo que decirle adiós a alguien lo era. Demora años en algunas y en otras es más simple. Yo me he llegado a PEGAR más años que nadie. No soy ejemplo de absolutamente nada. Pero cabe esperar que alguna se avispe y cambie la historia.




                                                                                               el problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.