8.8.10



Después del robo en el aeropuerto se quedo como idiotizado, no supo reaccionar y creyó que el corazón se le saldría por la boca en cosa de 3 segundos. Pero después de calmarse, y revisar su bolsillo derecho se dio cuenta que alguien por algún motivo había metido ahí un papel doblado en 4. Era una hoja de color amarillo, tamaño 11 × 8½ pulgadas, de un grosor de 75 g/m², suave y algo arrugada. Alguien, seguramente ella la había puesto ahí con el fin de avisarle lo del robo y decirle en palabras claras y sencillas: 


"Voy a robarte un beso, no lo resistas, ni lo devuelvas; sólo recibelo y si crees que me hace falta me lo devuelves la próxima vez que nos veamos".