12.10.10

Mañana



yo, que siempre me rió de la gente -tonta- que viaja en metro y sube por donde es exclusivo para bajar o no deja jamás bajar antes de subir, hice exactamente eso que odio que las personas hagan: Camine en contra de la corriente una vez que entre al subterráneo de la estación Santa Ana y ciertamente pude sentir como todos me miraban como intentando decirme que era una TONTA. Me sentía como una real "Loser" con una L gigante estampada en mi frente intentando luchar con la masa de gente que a eso de las 10 de la mañana me atacaba en la dirección contraria. Sin duda que tengo una excusa y es que iba atrasada, pero eso no evita que haya ido "paviando" con todas la de la ley. Una vez más se asoma mi perdida de la conciencia cuando no puedo pensar en otra cosa que no sea la hora o si me van a dejar o no a la sala: Ridículo  y delirante, eso es.