15.3.12



La angustia se apaga, de a poco, de forma gradual, a paso excesivamente lento, disminuye. A veces creo que se toma un calmante de mi, que se aburre y decide que quizás dejarme tranquila por un rato es la mejor opción. 
Entonces descubro que es sólo un estado de mi propia crudeza, que se pasa como se pasan todas esas cosas interiores y que así como siempre he dicho cuando hay cosas que no hacen bien: simplemente hay que abandonarlas, cortarlas de raíz y correr, huir lejos, no volver.

Suele llamarse decisión...