29.5.13




Todos dicen que hay que rezar, que hay que tener fe, que sólo Dios sabe, que esta en sus manos, que a él hay que encomendarse y pedirle... 
Si no lo hice hace casi 8 años cuando estabas grave y nadie quería contarme nada... no voy a hacerlo ahora cuando lo único que me queda en el mundo es desear que descanses (aquí entre nosotros o más allá, no sé donde sea eso...), que te encuentres cómodo, que no tengas ganas de darte por vencido y partir, que te quieras quedar en esta vida luchando.

Me da la impresión -y hace tiempo que es así- que quieres partir, y que yo menos que nadie puede decidir lo contrario. Me duele hasta de pensarlo pero sé que no tengo ninguna opinión sobre en lo que a tu decisión se refiere... porque ya has sufrido suficiente, porque estas pagando esas culpas que no te corresponden.
Te amo porque has sido el mejor en el lugar que ocupas en mi vida, porque me has enseñado se rigor, de orden, de cariño y de que hay que leer para opinar, para ser inteligente, para saber como tu sabes.

Quiero creer que no vas a estar enojado con las decisiones que los otros han tomado, pero me cuesta y es por esa misma razón que (aunque quizás no debería) necesito dejarte partir en paz.
Quiero también que el tiempo me responda si estoy en lo correcto y los demás se equivocan, y también quiero quedarme para siempre con tu imagen joven, fuerte, arriba de una bicicleta, con las manos gorditas, con la vida llena, con el corazón fuerte.





No voy a rezar... ya no lo hice, es algo en lo que no creo, en lo que abandoné hace 8 años... Lo que no me ayudo nunca antes.