29.8.11




La cobardía me persigue como la mala suerte: como mi karma personal, como mi marca propia... como mi característica más nítida. 
Mi cobardía es única: no tiene enemigos ni alter-ego.
Es brutal, despiadada e independiente.
No se va nunca ni aunque tengas unas ganas feroces de echarla con todos sus implementos de tortura.
Me quiere con ella para siempre, pegada a mi vida como un parásito insaciable y aniquilante.


Mi cobardía esta aquí, me acecha, me duerme, me pinta de color rojo la cara y me empuja al ridículo.


La cobardía me hace quedarme atrás, no ser capaz ni de hablar-le y mucho menos de un día ser valiente y decir algo cuerdo y real...