22.6.10



El oficio de Olvidar, no es TAN fácil de aprender.


De repente me duele el corazón... no se porque. Es una sensación un poco extraña. Me dan ganas de poner STOP, sentarme en el suelo y respirar con calma. Evaluando las cosas no hay nada muy malo, el problema es que no encuentro mi lugar y eso hace que me duela hasta el pelo. Es raro... Pero yo jamás dije que fuera muy normal.


18.6.10



Y ahí estaba yo... con una idea vaga de como eran las cosas y como podrían variar. El punto es que tengo la incertidumbre de como se desenlacen las cosas, y todo al final me duele el doble de lo que debería. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Se pide perdón por algo que no sabemos si hicimos o seguimos?. No soy buena pidiendo perdón ni menos enfrentando las cosas, aunque sepa que eso me afecta de una manera que no sabía, de todas maneras no soy capaz. Siempre me pasa que no sé cuando detenerme, cuando seguir ni menos cuando hay que decir lo siento. Es por eso que aquí estoy, esperando un salvavidas, alguien que sepa lo que hay que hacer o al menos cuando hacerlo si es que realmente eso es lo que quiero... ¿qué se yo? jamás en mi vida he sabido bien claramente lo que quiero en realidad. El punto es que me cansé de las incomodidades, de tener pendientes, de no hablar, de tener dramas... estoy cansada de eso, ya no me da como para preocuparme por tantas cosas extras, con tener que guiar mi vida ya es demasiado suficiente. Así que eso sería todo...

Me pasará que quizás lo lea en unos meses y no tenga idea de que estaba hablando... o tal vez si. Pero eso aun no lo sé.

16.6.10

Quizás?



De todos los días que llevo leyendo "Rayuela", hoy recién me percate de que Julio Cortazar escribe como si todos supieran de que esta hablando, es un poco enredado y me perturba un poco leer los capítulos saltados y que dentro de este "orden" me salte capítulos que quizás nunca lea. Pero eso es sólo quizás, porque quizás, si lea después los que no leeré ahora. No sé. El punto de todo esto es que jamás había leído algo tan complicado, me cuesta un poco agarrarle el hilo a la historia y siento que no avanzo... Pero es sólo mi percepción. Quizás no sea así, quizás y sólo quizás.

Aun así puedo decir que me gusta lo confuso y sin sentido, tengo una debilidad por las cosas medias freak, rebuscadas y un poco retorcidas, así que seguiré leyendo a ver a donde me lleva todo esto. Quizás tenga que ver con que soy tan enredada como una rayuela...

pero eso es quizás y sólo quizás.

15.6.10












A veces comprendo porque el mundo me colapsa y me hundo en mis estados raros medios indeseables; unas dos semanas antes de que Andrés Indeseable llegue a mi vida, soy un ogro detestable, verde en su máxima expresión y cascarrabias. Puedo llorar porque llueve y comerme el refrigerador completo si tengo ganas, en esos días se me cruzan los gatos negros y las escaleras, por eso que sinceramente creo que si se trata de ser detestable y mal genio, yo me llevo el premio Limón con todos los votos, dejando a mis competidoras knockout en un segundo. Al fin puedo decir que gano en algo y capaz que me llevo una medalla. Pero el punto fundamental de este estado es que el dolor hace que quiera asesinar a Andrés, sacarme el útero y venderlo en el mercado negro. Así no más, sin pensarlo demasiado. Así que esa es mi resolución para que este estado indeseable no venga a mi vida cada 28 días o cuando se le antoje.

Conste que te avisé, el próximo mes ya no apareces más. Sé bueno en otra que no sea yo. ¿Pagarán bien en el mercado negro por un útero usado?







9.6.10

Esta es mi burbuja hermética e impenetrable. Nadie entra en ella. Es "mi lugar seguro", el espacio en el cual TODO es como yo quiero que sea. Aquí están guardados mis mayores momentos de tranquilidad, esa estabilidad que ahora no tengo. Estaría aquí toda mi vida, de no ser porque en exigencia tengo que enfrentar el mundo de afuera... Ojala nunca tuviera que hacerlo, ojala siempre fuera sólo yo aquí dentro. Pero es imposible; parte de crecer tiene que ver con enfrentar los peores miedos y actuar. Quiero ser capaz de enfrentar esto, de creer que si puedo, de creer el cuento y de poder aceptar que esto es "incambiable". Supongo que si no lo creo yo nadie más lo hará y que si no me salgo luego de la rutina voy a hundirme hasta el cuello de problemas y angustias que al final son NADA. Me ahogo en este, mi vaso de agua, y no soy capaz de salir a respirar ese aire que podría devolverme mi vida.





Quiero un cambio, algo que me pegue de repente y me despierte de una buena vez.




.

1.6.10

Quiero.





Quiero escribir cosas que cambien el mundo, anotar en papel el desastre que se aloja en mi cerebro cada vez que analizo o observo más allá de mi nariz, reescribir la historia como yo creo que debería ser e imaginar las cosas de la manera más fantástica y fuera de serie que se pueda. Quiero correr riesgos, llorar de pura emoción, sentir que tengo algo entremedio de las costillas, algún órgano que me deje a la larga querer sin limitarme el que después pueda quedar hecho pedazos (no me importaría), quiero poder decir que soy única en mi especie, cambiante, agotadoramente ridícula y que sólo expendo risas entre la gente. Quiero no llorar de tristeza jamás y poder reír hasta que me duela el estómago. Quiero no tener prejuicios y saber perdonar, me gustaría aprender a no ser tan complicada ni irradiar un mal genio asesino.    Pero lo más importante es que quiero poder ser capaz de decidir, de poner las opciones en la mesa y alguna vez ELEGIR una; enfrentar los miedos más grandes y sobretodo decir lo que me molesta a la cara, HABLAR de verdad y no tapar los errores con tapa-goteras. Eso quiero alguna vez en mi vida; sé que una vez que las consiga voy a poder escribir cosas que dejan a alguien (no importa que sea sólo una persona) con la boca abierta de la emoción.







Por ahora, me dedicaré a sacar afuera esas miles de porquerías que me hacen mal, porque para mi no hay mejor manera que escribirlas.


*

30.5.10

Ops



Me llegan a doler esas partes del cuerpo que no sabía que tenía, cuando peleo contigo. Se me hace un nudo que se acrecienta con los días y estoy constantemente queriendo llorar... Pareciera que me pasaran las peores cosas cuando siento que estás a millones de kilómetros de mi y no puedo siquiera doblarme por la mitad y apoyar mi cabeza en tus rodillas. No sé como pedir disculpas, ni tampoco como formular las palabras correctas que digan que quizás lo siento.
Nunca pido perdón, porque mi mundo gira bajo mis reglas y definiciones. No soy compatible con dejar torcer mi brazo y mi orgullo es demasiado gigante como para quebrarlo por la mitad o simplemente dejarlo de lado. Es por eso que cuando se trata de perdonar No lo hago. En el fondo lo siento pero no soy capaz de decirlo en voz alta, con letras mayúsculas ni de frente. A veces lo escribo y a veces simplemente lo callo...


pero ahora... LO siento.

25.5.10

Insoportable!



Quizás es que yo soy insoportable; quizás es que no tengo paciencia y las cosas van explotando lentamente a lo largo de los días, semanas o meses; quizás es el stress de las últimas semanas, o quizás es simplemente que cuando no gano nada y las cosas van de gris oscuro a negro, sólo descubro que soy poco tolerante, inexpresiva y hermética. 

Últimamente soy sólo mi parte más negra, triste e insoportable. Soy esa parte que no me gusta, la parte que está en un enojo constante y percibe que de repente nada va a mejorar con el paso de los días. Aunque después, el futuro probablemente diga lo contrario. No sé porque, ni cómo, pero de repente descubro que no puedo sonreír ni ser amable aunque me lo proponga de la manera más sincera.

Mi hermana es una de esas personas que sonríen de manera constante, los días malos son para ella algo que no merece tiempo ni ganas y nuestra compatibilidad se da porque somos polos opuestos en nuestro propio universo. ¿Por qué de repente siento que no nos llevamos, qué volvemos a lo de antes?. Ni sé como explicar que pasa, pero me tiene en el constante estado de rabia y pena a la vez. Puede que sea mi culpa y se deba todo a mis días negros e insoportables.

20.5.10


Quizás deba seguir, quizás debe sacarlo todo y empezar... otra vez. Como un mapa en blanco, dibujar yo misma los caminos, los nombres de los lugares importantes y el norte y el sur, aunque estén al revés y nada tenga sentido. Voy otra vez en la dirección equivocada, lo sé. O quizás no es eso sino que voy directamente sin dirección. Estoy en este estado de pausa que no sé como explicar, podría dormir todo el tiempo y llorar... pero eso es lo peor: No hay nada que odie más que llorar y sentirme estúpida y débil. Por eso no lo hago, por eso las reprimo, no salen jamás ni tampoco espero que en el futuro vayan a salir. Espero que se queden ahí, siempre ahí.
¿Cuándo partí con esto?, ¿Cuando detecte que no voy a ningún lado? y ¿Por qué no pude frenarlo antes? Tengo miedo de caer, de no salir, de estar en pausa por mucho rato y no saber donde ir ni que hacer, de no encontrar el botón de Play no saber volver.
Odio estos estados de mierda en los cuales todo pasa delante de mis ojos como imágenes borrosas sin sentido. Odio ser aire, flotar en medio de la nada.

7.5.10

¿Ah?



El lugar.... ese que buscamos, esta a veces tan a la mano que es imposible verlo, pero a veces -y supongo- se necesita de un camino largo para encontrarlo. Es por eso que creo que mi lugar va a requerir un poco de búsqueda y bastante paciencia. Lo que sé de seguro es que este definitivamente no es mi lugar, y esta no soy yo y definitivamente tú ya no eres tu. Ahora me odias, ahora ya no me hablas más, ahora ya siento que NO somos. Y si es que yo creía que no sentía "nada", es la verdad. Sólo que quizás no quiero que me odies, no quiero que me ignores y definitivamente no quiero que no me quieras. ¿Cuándo dejaste de estar? y lo más importante: ¿Por qué creo que esto es importante y estoy dedicándole minutos de mi vida y párrafos de mi historia?

4.5.10

Analizó, visualizo la salida, recorrió la salita con la mirada y con todo el asco del mundo bebió el desabrido té de hierbas que la señora Adelina le había traído.
-Gracias -dijo con una suerte de agradecimiento a su interior por tragarse esa espantosa mezcla de agua, palitos verdes y hojas sin azúcar.
-Espero que te sientas mejor. Si quieres puedes llamar a tu madre desde aquí... - dijo Adelina.

Lucia palideció, sabía que si su madre sabía que se había desmayado de nuevo, ya no se salvaría de los doctores y especialistas. Sabría finalmente que jamás se había curado, sólo escondido su enfermedad...

-¡No!, yo... este, mire... Fito me acompaña, además no es nada y en realidad el té ha ayudado bastante. -Sonrío y con eso Adelina creyó lo que decía.
-Bueno, entonces le pediré a Alex que vaya contigo.
-¿Alex? preguntó Lucia.
-Si, mi nieto. El que te trajo en brazos desde la calle...
-¡Oh!- exclamó Lucia. Sabía que alguien la había traído en brazos y jamás se había sentido tan bien en los brazos de nadie, pero no espero que esa persona aun estuviera allí - No, no se preocupe, yo... yo puedo sola, además mi perro me espera y él me lleva...

De repente un joven se asomó por la puerta de la salita y preguntó si podía entrar. Vestía jeans y zapatillas, un polerón gris con un dibujo en el centro. Tenía los ojos de un castaño tan claro que al sol seguramente se veían verdes, el pelo café claro y corto. Su sonrisa podía llenar espacios vacíos, y era tan irreal que Lucia creyó que aun estaba desmayada. Se sonrojó por la vergüenza de que hubiese sido el quien antes la llevara en brazos a aquel sillón.
Adelina captó en un segundo el campo magnético que flotaba en sus miradas y rompió el extraño y vergonzoso silencio diciendo a Alex que llevara a Lucia a su casa y que ni se le ocurriera dejar que se fuera sola.

-Bien si te sientes mejor vamos, que tengo que salir en un rato -dijo Alex con un tono de molestia por tener que llevar a "la desmayada" a su casa.

Lucia no pudo decir nada, no era su casa y mal que mal el la había ayudado en la calle, aunque ella no se lo hubiera pedido. Se sintió fatal por ser una molestia, pero no quería que la amable señora se sintiera mal y tampoco causar más líos en esa casa. Se levantó del sofá y Adelina le tomó las manos y le dijo: -Lo siento, no me presente. Soy Adelina y si algo vuelve a sucederte creo que ya sabes donde vivo. Cuidate pequeña y come algo, se nota en tus ojeras que no has comido en días.
Lucía sintió escalofríos al contacto con esas manos y al oír esas palabras. Recordó a su abuela, a esos ojos que le rogaban que no se abandonara, que luchara, que no dejara que el miedo le atravesaran el alma. Esos ojos de los cuales no pudo despedirse jamás.

30.4.10

Antes :)



Mi primo me hacia correr por toda la manzana hasta llegar a un almacén llamado "La chacra", él obviamente siempre llegaba antes que yo, y cuando yo entraba en el negocio con la lengua afuera y pidiendo a gritos agua, él ya había comprado y se iba de vuelta a la casa. Allá lo seguía yo a penas. Creo que le gustaba verme "casi" morir después de correr prácticamente toda la manzana. Hoy en día el almacén esta donde mismo, sólo que más moderno, nosotros en cambio hemos cambiado tanto con el paso del tiempo que correr la manzana a ambos nos provocaría un paro cardíaco de un segundo a otro. Sin embargo aún nos miramos con la complicidad de siempre, nos reímos -él de mi y yo de él- y aunque no me lo diga sé que siempre se acuerda de nosotros jugando a irnos de viaje a Talca, con maletas y yo con vestido y sombrero incluido. Somos iguales, sólo que en otra época. A veces me gustaría volver, que me vuelva a volar un diente mientras saltábamos en la cama y que almuerce todos los domingos en mi casa. Me gustaría ser la de antes, más arriesgada, menos complaciente. Mi primo y yo como antes.

29.4.10

Estoy enojada, la desesperación a veces me da ganas de llorar y mi oído no me deja estar... o me pica o me duele y me enoja. Me enoja la gente, mis papas, mis compañeros de U; a la larga el único lugar de despeje es donde los amigos que están fuera del círculo viciado nos acojen. Hace rato que no sentía una opresión dentro, algo que me empuja al suelo y me gira como una centrifuga. Lloro de la pura rabia de no ver claramente las cosas, de no lograr lo que quiero, de siempre sentirme mínima, un pigmeo entre los gigantes.

Porque si tienes cosas que decirme, no eres jamás capaz de decírmelas a la cara, si te crees tan valiente, tan superior.... A la larga, sea lo que sea que hagas hará que me sienta peor y nada de lo que digas podrá arreglar nada, es en conclusión una de las razones por las que no sabes de la existencia de esto ni de nada de las cosas no superficiales que conmigo tienen que ver.

28.4.10



El viento frío me lastima la nariz y pareciera que me pegara de golpe. No tengo mal ánimo esta mañana pero siempre que paso por Manuel Rodríguez (donde suelo tomar la micro), pienso en mi casa, en mi cama y quiero volver. Ahí me dan ganas de no haberme levantado. Me gusta esta clase, pero a veces me aburre, siento ansiedad y de repente quiero irme. Ver caras conocidas y sentirme como en casa; en mi propio hábitat. Ahora quiero que la hora pase luego, irme. Pasar más tarde al doctor y luego ver mi cama, descansar mi oído en la almohada y dormir por horas. No sé porque, pero de repente me gustaría que los días pasaran con tal rapidez, cosa de no notarlos y despertar en enero; sol y vacaciones, un calor abrazador, horas vacías, vagas y largas.
Odio el invierno con todas mis ganas y aún no comprendo como he podido sobrevivirlo, no sé si ahora podré.

26.4.10

Cuando pudo finalmente abrir los ojos, tres pares de ojos la miraban con curiosidad, asombro y un poco de miedo. intentó levantarse del piso -porque sin duda aun se encontraba en la vereda- pero sintió la nariz de Fito en la frente y eso se lo impidió. No sabía a ciencia cierta cuanto tiempo había estado tirada en el piso, y tampoco quienes eran esas personas que se veían un tanto borrosas. Escuchó de repente un voz una tanto chillona que le decía: - Nos has dado un gran susto chiquita ¿cómo te llamas?. - Lucia. dijo a penas.

- Oh, es que jamás te había visto por aquí, deja que te llevemos a mi casa y te recuestas en el sillón -dijo la voz chillona-. No alcanzó a responder cuando un par de brazos la alzaron del piso. Era un hombre, ya que pudo sentir su olor a perfume y unos brazos firmes que la sostenían. Cerró los ojos esperando sentirse mejor, pero de repente sintió como esos brazos en los que se sentía tan bien la abandonaban en un espacio blando y con un olor que mezclaba pachulí y moras, ni idea si eso era posible, pero era lo que a duras penas lograba reconocer. Se sintió cobijada por una manta y volvió a abrir los ojos. Mi perro, logró balbucear. La voz que anteriormente había hablado se materializó en una señora de pelo blanco con las mejillas rosadas, una falda de color verde musgo y una blusa blanca con botones de colores, que tenía en sus manos una taza de porcelana con un plato. - Esta afuera, le dijo. Toma esto, es té de hierbas. Espero que te sientas mejor, nos has dado un gran susto.

Lucia se sentó en el sillón y sintió como la ausencia de comida en su estómago hacia que todo volviera a dar vueltas. Se tomo la cabeza con ambas manos y la intento mantener en su lugar, respiró hondo y el aire ingresado en su organismo hizo que las ideas se ordenaran y dijo: Lo siento, yo... mi perro, no sé que fue lo que sucedió.

- Fue sólo un desmayo pequeña, nada del otro mundo, dijo la señora que ahora se sentaba también en el sillón. Toma esto y te sentirás mejor, luego ya llamaremos a tu madre.

Lucia se estremeció, no podía dejar que llamaran a su madre, no denuevo. Tenía que salir de allí y tenía que hacerlo pronto.

25.4.10

No fui hecha para eso.

Miles de cosas parecen explotar en mi interior. Estoy en el constante estado de renunciar e iniciar. Decir si y no. Llorar y matarme de la risa. Querer con todas mis ansias enamorarme o simplemente pasar mis tardes viendo como otros sufren y se deshacen de desamor. A veces creo que no nací para esto, estoy demasiado impregnada de películas de amor y cosas imperfectas pero perfectas a la vez que no se parecen en lo absoluto a la realidad.


Aun así hay algo más que me impide sentarme y poder escribir algo que me guste. Bloqueo emocional :/

21.4.10



Algunos lo llaman locura y no pueden entender como de un momento para otros nos volvemos dependientes de otro, nuestra felicidad no vale un céntimo o no esta completa si el otro no esta "ahí". A veces olvidamos -como todo en la vida- (la mente es un auténtico colador), pero de repente este ser incomprensible aparece en nuestra puerta, llama por teléfono o con un simple ¡Hola! nos mato toda la puesta en escena de "te olvide, suerte en tu vida". Ahí todo lo que habíamos logrado (por muy pequeño o grande que sea) se esfuma como el aire, frente a nuestras propias narices. Fallamos, y fallamos mal. Caemos de nuevo, como moscas o peor que ellas. Será que si antes era la auténtica fuente de la felicidad ahora se transformó en el ser más adictivo, tormentoso y raíz de todos los males (peor que una plaga). ¿Cómo le paso eso? y lo peor: ¿Cómo cresta lo sacamos del mapa?, no se puede borrar, ni mover de posición. Él está siempre AHÍ y bajo todas las predicciones parece que no piensa moverse. Maldecimos el día en que se nos ocurrió dejarlo entrar con camas y petacas en nuestra suerte de departamento mental y ya es tarde; Vive, respira y a veces come ahí. Hecharlo es lo más sano, el problema es que cuando estamos totalmente decididas, nos da pena (es volver a empezar) y lo dejamos un ratito más, total.... ¿qué puede pasar?....

Mala idea. Él siempre jugará, y probablemente eso no sea lo importante, si no que claramente el jugará CON nosotras. No es fácil, pero nadie dijo que decirle adiós a alguien lo era. Demora años en algunas y en otras es más simple. Yo me he llegado a PEGAR más años que nadie. No soy ejemplo de absolutamente nada. Pero cabe esperar que alguna se avispe y cambie la historia.




                                                                                               el problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.

20.4.10

Ojala no.

Un día me dijiste que esto jamás terminaría, que seríamos "lo que sea", siempre. Que no importaría jamás el titulo que tuvieramos, siempre seriamos dos. Me pregunto si es que no se te paso por la cabeza que quizás un día no íbamos a dirigirnos la palabra, pasar por alto cualquier sentimiento, y herirnos de la manera más estúpida y sin resolución. Sentiría miedo de encontrarte en la calle y bien seguido le pido a mi suerte que no te me aparezcas por los lugares en los que solíamos transitar. Sé en mi fuero interno que no quiero verte aparecer en mi camino, porque siento que mi estupidez va a eliminarte y fingir que no te vi -en palabras simples "hacerme la loca"- o simplemente voy a entrar en un colapso tan extraño, que sé que no diré lo que realmente quiero. 




Siempre fue mi mayor debilidad enfrentar tus ojos.