Absolutamente todo se ha quedado detenido en mi garganta; presionándome por salir, no lo dejo.
30.11.10
18.8.10
12.8.10
¿Por...
¿Por qué a ti se te ocurre aparecer ahora?. Porque cuando las cosas iban tan bien, y yo era tan normal apareces en mi puerta con tu sonrisa que llena mis espacios vacíos. ¿No crees que es inhumano, que me mata lenta y dolorosamente?... porque si cuando te pedí que volvieras por mi no viniste y hoy cuando lo único que queda son pedazos sin pegar y que no encuentran su espacio, tu crees que puedes venir, sonreír y creer que no hay pasado en esta historia.
Quiero gritarte que no vuelvas, que no provoques esto y sobretodo que no me dejes quererte tanto. No es justo. No es justo, simplemente no lo es.
8.8.10
Después del robo en el aeropuerto se quedo como idiotizado, no supo reaccionar y creyó que el corazón se le saldría por la boca en cosa de 3 segundos. Pero después de calmarse, y revisar su bolsillo derecho se dio cuenta que alguien por algún motivo había metido ahí un papel doblado en 4. Era una hoja de color amarillo, tamaño 11 × 8½ pulgadas, de un grosor de 75 g/m², suave y algo arrugada. Alguien, seguramente ella la había puesto ahí con el fin de avisarle lo del robo y decirle en palabras claras y sencillas:
"Voy a robarte un beso, no lo resistas, ni lo devuelvas; sólo recibelo y si crees que me hace falta me lo devuelves la próxima vez que nos veamos".
4.7.10
¿Te dije que duele?, que aniquila, intoxica y mata. Te dije acaso que me cuesta asimilar, que no puedo hilar ideas y que a veces pensando en eso puedo obviar a todo el resto. Yo sé que si te lo dije, que alguna vez te comente que si algo sucedía yo cambiaría y ya no sería la misma. Bueno estos son los hechos: Soy una desconocida; cada vez que me despierto siento que fui cambiada a un cuerpo inerte, sin vida, un zombie. Pareciera que envejecí cien años y que el dolor sucumbió de manera tan automática que ni siquiera fui capaz de notarlo. Sé que mis ojos están vacíos, que el brillo se desapareció de repente y que si me miras con atención pareciera que el interior no tiene nada.
Ni hablar de si es que en el centro me late algo, porque de hecho no hay nada. No hay vida, se extinguió con el dolor y cada vez que intento respirar se hace absolutamente todo más pesado y cuesta tanto.
Yo sé que te lo dije, y sé también que pensaste que era lo mejor, pero créeme: no lo es... Así que llévate tus cosas, no vuelvas y si sientes que volver lo va a cambiar todo, créeme de nuevo: no es así.
Yo sé que te lo dije, y sé también que pensaste que era lo mejor, pero créeme: no lo es... Así que llévate tus cosas, no vuelvas y si sientes que volver lo va a cambiar todo, créeme de nuevo: no es así.
22.6.10
De repente me duele el corazón... no se porque. Es una sensación un poco extraña. Me dan ganas de poner STOP, sentarme en el suelo y respirar con calma. Evaluando las cosas no hay nada muy malo, el problema es que no encuentro mi lugar y eso hace que me duela hasta el pelo. Es raro... Pero yo jamás dije que fuera muy normal.
7.5.10
¿Ah?
El lugar.... ese que buscamos, esta a veces tan a la mano que es imposible verlo, pero a veces -y supongo- se necesita de un camino largo para encontrarlo. Es por eso que creo que mi lugar va a requerir un poco de búsqueda y bastante paciencia. Lo que sé de seguro es que este definitivamente no es mi lugar, y esta no soy yo y definitivamente tú ya no eres tu. Ahora me odias, ahora ya no me hablas más, ahora ya siento que NO somos. Y si es que yo creía que no sentía "nada", es la verdad. Sólo que quizás no quiero que me odies, no quiero que me ignores y definitivamente no quiero que no me quieras. ¿Cuándo dejaste de estar? y lo más importante: ¿Por qué creo que esto es importante y estoy dedicándole minutos de mi vida y párrafos de mi historia?
4.5.10
Analizó, visualizo la salida, recorrió la salita con la mirada y con todo el asco del mundo bebió el desabrido té de hierbas que la señora Adelina le había traído.
-Gracias -dijo con una suerte de agradecimiento a su interior por tragarse esa espantosa mezcla de agua, palitos verdes y hojas sin azúcar.
-Espero que te sientas mejor. Si quieres puedes llamar a tu madre desde aquí... - dijo Adelina.
Lucia palideció, sabía que si su madre sabía que se había desmayado de nuevo, ya no se salvaría de los doctores y especialistas. Sabría finalmente que jamás se había curado, sólo escondido su enfermedad...
-¡No!, yo... este, mire... Fito me acompaña, además no es nada y en realidad el té ha ayudado bastante. -Sonrío y con eso Adelina creyó lo que decía.
-Bueno, entonces le pediré a Alex que vaya contigo.
-¿Alex? preguntó Lucia.
-Si, mi nieto. El que te trajo en brazos desde la calle...
-¡Oh!- exclamó Lucia. Sabía que alguien la había traído en brazos y jamás se había sentido tan bien en los brazos de nadie, pero no espero que esa persona aun estuviera allí - No, no se preocupe, yo... yo puedo sola, además mi perro me espera y él me lleva...
De repente un joven se asomó por la puerta de la salita y preguntó si podía entrar. Vestía jeans y zapatillas, un polerón gris con un dibujo en el centro. Tenía los ojos de un castaño tan claro que al sol seguramente se veían verdes, el pelo café claro y corto. Su sonrisa podía llenar espacios vacíos, y era tan irreal que Lucia creyó que aun estaba desmayada. Se sonrojó por la vergüenza de que hubiese sido el quien antes la llevara en brazos a aquel sillón.
Adelina captó en un segundo el campo magnético que flotaba en sus miradas y rompió el extraño y vergonzoso silencio diciendo a Alex que llevara a Lucia a su casa y que ni se le ocurriera dejar que se fuera sola.
-Bien si te sientes mejor vamos, que tengo que salir en un rato -dijo Alex con un tono de molestia por tener que llevar a "la desmayada" a su casa.
Lucia no pudo decir nada, no era su casa y mal que mal el la había ayudado en la calle, aunque ella no se lo hubiera pedido. Se sintió fatal por ser una molestia, pero no quería que la amable señora se sintiera mal y tampoco causar más líos en esa casa. Se levantó del sofá y Adelina le tomó las manos y le dijo: -Lo siento, no me presente. Soy Adelina y si algo vuelve a sucederte creo que ya sabes donde vivo. Cuidate pequeña y come algo, se nota en tus ojeras que no has comido en días.
Lucía sintió escalofríos al contacto con esas manos y al oír esas palabras. Recordó a su abuela, a esos ojos que le rogaban que no se abandonara, que luchara, que no dejara que el miedo le atravesaran el alma. Esos ojos de los cuales no pudo despedirse jamás.
-Gracias -dijo con una suerte de agradecimiento a su interior por tragarse esa espantosa mezcla de agua, palitos verdes y hojas sin azúcar.
-Espero que te sientas mejor. Si quieres puedes llamar a tu madre desde aquí... - dijo Adelina.
Lucia palideció, sabía que si su madre sabía que se había desmayado de nuevo, ya no se salvaría de los doctores y especialistas. Sabría finalmente que jamás se había curado, sólo escondido su enfermedad...
-¡No!, yo... este, mire... Fito me acompaña, además no es nada y en realidad el té ha ayudado bastante. -Sonrío y con eso Adelina creyó lo que decía.
-Bueno, entonces le pediré a Alex que vaya contigo.
-¿Alex? preguntó Lucia.
-Si, mi nieto. El que te trajo en brazos desde la calle...
-¡Oh!- exclamó Lucia. Sabía que alguien la había traído en brazos y jamás se había sentido tan bien en los brazos de nadie, pero no espero que esa persona aun estuviera allí - No, no se preocupe, yo... yo puedo sola, además mi perro me espera y él me lleva...
De repente un joven se asomó por la puerta de la salita y preguntó si podía entrar. Vestía jeans y zapatillas, un polerón gris con un dibujo en el centro. Tenía los ojos de un castaño tan claro que al sol seguramente se veían verdes, el pelo café claro y corto. Su sonrisa podía llenar espacios vacíos, y era tan irreal que Lucia creyó que aun estaba desmayada. Se sonrojó por la vergüenza de que hubiese sido el quien antes la llevara en brazos a aquel sillón.
Adelina captó en un segundo el campo magnético que flotaba en sus miradas y rompió el extraño y vergonzoso silencio diciendo a Alex que llevara a Lucia a su casa y que ni se le ocurriera dejar que se fuera sola.
-Bien si te sientes mejor vamos, que tengo que salir en un rato -dijo Alex con un tono de molestia por tener que llevar a "la desmayada" a su casa.
Lucia no pudo decir nada, no era su casa y mal que mal el la había ayudado en la calle, aunque ella no se lo hubiera pedido. Se sintió fatal por ser una molestia, pero no quería que la amable señora se sintiera mal y tampoco causar más líos en esa casa. Se levantó del sofá y Adelina le tomó las manos y le dijo: -Lo siento, no me presente. Soy Adelina y si algo vuelve a sucederte creo que ya sabes donde vivo. Cuidate pequeña y come algo, se nota en tus ojeras que no has comido en días.
Lucía sintió escalofríos al contacto con esas manos y al oír esas palabras. Recordó a su abuela, a esos ojos que le rogaban que no se abandonara, que luchara, que no dejara que el miedo le atravesaran el alma. Esos ojos de los cuales no pudo despedirse jamás.
30.4.10
Antes :)
Mi primo me hacia correr por toda la manzana hasta llegar a un almacén llamado "La chacra", él obviamente siempre llegaba antes que yo, y cuando yo entraba en el negocio con la lengua afuera y pidiendo a gritos agua, él ya había comprado y se iba de vuelta a la casa. Allá lo seguía yo a penas. Creo que le gustaba verme "casi" morir después de correr prácticamente toda la manzana. Hoy en día el almacén esta donde mismo, sólo que más moderno, nosotros en cambio hemos cambiado tanto con el paso del tiempo que correr la manzana a ambos nos provocaría un paro cardíaco de un segundo a otro. Sin embargo aún nos miramos con la complicidad de siempre, nos reímos -él de mi y yo de él- y aunque no me lo diga sé que siempre se acuerda de nosotros jugando a irnos de viaje a Talca, con maletas y yo con vestido y sombrero incluido. Somos iguales, sólo que en otra época. A veces me gustaría volver, que me vuelva a volar un diente mientras saltábamos en la cama y que almuerce todos los domingos en mi casa. Me gustaría ser la de antes, más arriesgada, menos complaciente. Mi primo y yo como antes.
28.4.10
El viento frío me lastima la nariz y pareciera que me pegara de golpe. No tengo mal ánimo esta mañana pero siempre que paso por Manuel Rodríguez (donde suelo tomar la micro), pienso en mi casa, en mi cama y quiero volver. Ahí me dan ganas de no haberme levantado. Me gusta esta clase, pero a veces me aburre, siento ansiedad y de repente quiero irme. Ver caras conocidas y sentirme como en casa; en mi propio hábitat. Ahora quiero que la hora pase luego, irme. Pasar más tarde al doctor y luego ver mi cama, descansar mi oído en la almohada y dormir por horas. No sé porque, pero de repente me gustaría que los días pasaran con tal rapidez, cosa de no notarlos y despertar en enero; sol y vacaciones, un calor abrazador, horas vacías, vagas y largas.
Odio el invierno con todas mis ganas y aún no comprendo como he podido sobrevivirlo, no sé si ahora podré.
26.4.10
Cuando pudo finalmente abrir los ojos, tres pares de ojos la miraban con curiosidad, asombro y un poco de miedo. intentó levantarse del piso -porque sin duda aun se encontraba en la vereda- pero sintió la nariz de Fito en la frente y eso se lo impidió. No sabía a ciencia cierta cuanto tiempo había estado tirada en el piso, y tampoco quienes eran esas personas que se veían un tanto borrosas. Escuchó de repente un voz una tanto chillona que le decía: - Nos has dado un gran susto chiquita ¿cómo te llamas?. - Lucia. dijo a penas.
- Oh, es que jamás te había visto por aquí, deja que te llevemos a mi casa y te recuestas en el sillón -dijo la voz chillona-. No alcanzó a responder cuando un par de brazos la alzaron del piso. Era un hombre, ya que pudo sentir su olor a perfume y unos brazos firmes que la sostenían. Cerró los ojos esperando sentirse mejor, pero de repente sintió como esos brazos en los que se sentía tan bien la abandonaban en un espacio blando y con un olor que mezclaba pachulí y moras, ni idea si eso era posible, pero era lo que a duras penas lograba reconocer. Se sintió cobijada por una manta y volvió a abrir los ojos. Mi perro, logró balbucear. La voz que anteriormente había hablado se materializó en una señora de pelo blanco con las mejillas rosadas, una falda de color verde musgo y una blusa blanca con botones de colores, que tenía en sus manos una taza de porcelana con un plato. - Esta afuera, le dijo. Toma esto, es té de hierbas. Espero que te sientas mejor, nos has dado un gran susto.
Lucia se sentó en el sillón y sintió como la ausencia de comida en su estómago hacia que todo volviera a dar vueltas. Se tomo la cabeza con ambas manos y la intento mantener en su lugar, respiró hondo y el aire ingresado en su organismo hizo que las ideas se ordenaran y dijo: Lo siento, yo... mi perro, no sé que fue lo que sucedió.
- Fue sólo un desmayo pequeña, nada del otro mundo, dijo la señora que ahora se sentaba también en el sillón. Toma esto y te sentirás mejor, luego ya llamaremos a tu madre.
Lucia se estremeció, no podía dejar que llamaran a su madre, no denuevo. Tenía que salir de allí y tenía que hacerlo pronto.
- Oh, es que jamás te había visto por aquí, deja que te llevemos a mi casa y te recuestas en el sillón -dijo la voz chillona-. No alcanzó a responder cuando un par de brazos la alzaron del piso. Era un hombre, ya que pudo sentir su olor a perfume y unos brazos firmes que la sostenían. Cerró los ojos esperando sentirse mejor, pero de repente sintió como esos brazos en los que se sentía tan bien la abandonaban en un espacio blando y con un olor que mezclaba pachulí y moras, ni idea si eso era posible, pero era lo que a duras penas lograba reconocer. Se sintió cobijada por una manta y volvió a abrir los ojos. Mi perro, logró balbucear. La voz que anteriormente había hablado se materializó en una señora de pelo blanco con las mejillas rosadas, una falda de color verde musgo y una blusa blanca con botones de colores, que tenía en sus manos una taza de porcelana con un plato. - Esta afuera, le dijo. Toma esto, es té de hierbas. Espero que te sientas mejor, nos has dado un gran susto.
Lucia se sentó en el sillón y sintió como la ausencia de comida en su estómago hacia que todo volviera a dar vueltas. Se tomo la cabeza con ambas manos y la intento mantener en su lugar, respiró hondo y el aire ingresado en su organismo hizo que las ideas se ordenaran y dijo: Lo siento, yo... mi perro, no sé que fue lo que sucedió.
- Fue sólo un desmayo pequeña, nada del otro mundo, dijo la señora que ahora se sentaba también en el sillón. Toma esto y te sentirás mejor, luego ya llamaremos a tu madre.
Lucia se estremeció, no podía dejar que llamaran a su madre, no denuevo. Tenía que salir de allí y tenía que hacerlo pronto.
25.4.10
No fui hecha para eso.
Miles de cosas parecen explotar en mi interior. Estoy en el constante estado de renunciar e iniciar. Decir si y no. Llorar y matarme de la risa. Querer con todas mis ansias enamorarme o simplemente pasar mis tardes viendo como otros sufren y se deshacen de desamor. A veces creo que no nací para esto, estoy demasiado impregnada de películas de amor y cosas imperfectas pero perfectas a la vez que no se parecen en lo absoluto a la realidad.
Aun así hay algo más que me impide sentarme y poder escribir algo que me guste. Bloqueo emocional :/
21.4.10
Algunos lo llaman locura y no pueden entender como de un momento para otros nos volvemos dependientes de otro, nuestra felicidad no vale un céntimo o no esta completa si el otro no esta "ahí". A veces olvidamos -como todo en la vida- (la mente es un auténtico colador), pero de repente este ser incomprensible aparece en nuestra puerta, llama por teléfono o con un simple ¡Hola! nos mato toda la puesta en escena de "te olvide, suerte en tu vida". Ahí todo lo que habíamos logrado (por muy pequeño o grande que sea) se esfuma como el aire, frente a nuestras propias narices. Fallamos, y fallamos mal. Caemos de nuevo, como moscas o peor que ellas. Será que si antes era la auténtica fuente de la felicidad ahora se transformó en el ser más adictivo, tormentoso y raíz de todos los males (peor que una plaga). ¿Cómo le paso eso? y lo peor: ¿Cómo cresta lo sacamos del mapa?, no se puede borrar, ni mover de posición. Él está siempre AHÍ y bajo todas las predicciones parece que no piensa moverse. Maldecimos el día en que se nos ocurrió dejarlo entrar con camas y petacas en nuestra suerte de departamento mental y ya es tarde; Vive, respira y a veces come ahí. Hecharlo es lo más sano, el problema es que cuando estamos totalmente decididas, nos da pena (es volver a empezar) y lo dejamos un ratito más, total.... ¿qué puede pasar?....
Mala idea. Él siempre jugará, y probablemente eso no sea lo importante, si no que claramente el jugará CON nosotras. No es fácil, pero nadie dijo que decirle adiós a alguien lo era. Demora años en algunas y en otras es más simple. Yo me he llegado a PEGAR más años que nadie. No soy ejemplo de absolutamente nada. Pero cabe esperar que alguna se avispe y cambie la historia.
el problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
20.4.10
Ojala no.
Un día me dijiste que esto jamás terminaría, que seríamos "lo que sea", siempre. Que no importaría jamás el titulo que tuvieramos, siempre seriamos dos. Me pregunto si es que no se te paso por la cabeza que quizás un día no íbamos a dirigirnos la palabra, pasar por alto cualquier sentimiento, y herirnos de la manera más estúpida y sin resolución. Sentiría miedo de encontrarte en la calle y bien seguido le pido a mi suerte que no te me aparezcas por los lugares en los que solíamos transitar. Sé en mi fuero interno que no quiero verte aparecer en mi camino, porque siento que mi estupidez va a eliminarte y fingir que no te vi -en palabras simples "hacerme la loca"- o simplemente voy a entrar en un colapso tan extraño, que sé que no diré lo que realmente quiero.
Siempre fue mi mayor debilidad enfrentar tus ojos.
19.4.10
Correr.
"A veces cuando lo damos todo, cuando todo lo que era nuestro no nos pertenece más, por el sólo hecho de que se lo dimos a quién creíamos se lo merecía; ahí en esos momentos notamos que no somos nada sin el otro, porque o ya lo tiene todo o porque como nos dio todo, nos lo puede quitar TODO. Y repentinamente ahí estamos, vacíos, sólos y con la extraña sensación de que nos acaban de sacar el corazón de cuajo".
Una vez escritas esas líneas, se cuestionó porque las escribía. ¿Por qué anotaba y anotaba ideas que sentía vivía en carne propia, pero que al final del día no eran más que supuestos y cuestiones que creía pasaban en la vida real de las personas que de verdad sufrían asesinatos al corazón?. Sentía siempre bajos sus pies la superposición de otra vida, de una igual de incomprendida que ella pero con el corazón mil veces hecho polvo. Cerro las páginas de su cuaderno y se sentó en la cama, la música estaba tan alta que no lograba escuchar los ladridos de fito en el patio, la canción se detuvo y lo escucho fuerte y claro como si estuviera en su puerta. Se asomó a la ventana y lo vio. Ladraba en el patio como un histérico y si la reja hubiese estado abierta habría salido corriendo despavorido. A pesar de los gritos que le dio, él no la escuchaba. Bajó las escaleras y salió al patio, lo miró, le acarició la cabeza y le habló pero el sólo quería salir a la calle. Se rindió. Le puso el collar y lo sacó. Parecía realmente una película cómica en la que el perro corre y el amo esta siendo arrastrado por el suelo. Corrió por lo menos siete cuadras hasta que fito finalmente se detuvo. Puso las manos en sus rodillas y jadeo fuertemente, se sintió mareada y con ganas de vomitar. Se arrodilló en la acera mientras fito le olisqueaba el rostro. -Te odio fito, voy a morir. Fueron las únicas palabras que le dijo, antes de tocar el piso con la mejilla y ver un horrible hoyo negro tapar absolutamente toda la luz.
Una vez escritas esas líneas, se cuestionó porque las escribía. ¿Por qué anotaba y anotaba ideas que sentía vivía en carne propia, pero que al final del día no eran más que supuestos y cuestiones que creía pasaban en la vida real de las personas que de verdad sufrían asesinatos al corazón?. Sentía siempre bajos sus pies la superposición de otra vida, de una igual de incomprendida que ella pero con el corazón mil veces hecho polvo. Cerro las páginas de su cuaderno y se sentó en la cama, la música estaba tan alta que no lograba escuchar los ladridos de fito en el patio, la canción se detuvo y lo escucho fuerte y claro como si estuviera en su puerta. Se asomó a la ventana y lo vio. Ladraba en el patio como un histérico y si la reja hubiese estado abierta habría salido corriendo despavorido. A pesar de los gritos que le dio, él no la escuchaba. Bajó las escaleras y salió al patio, lo miró, le acarició la cabeza y le habló pero el sólo quería salir a la calle. Se rindió. Le puso el collar y lo sacó. Parecía realmente una película cómica en la que el perro corre y el amo esta siendo arrastrado por el suelo. Corrió por lo menos siete cuadras hasta que fito finalmente se detuvo. Puso las manos en sus rodillas y jadeo fuertemente, se sintió mareada y con ganas de vomitar. Se arrodilló en la acera mientras fito le olisqueaba el rostro. -Te odio fito, voy a morir. Fueron las únicas palabras que le dijo, antes de tocar el piso con la mejilla y ver un horrible hoyo negro tapar absolutamente toda la luz.
15.4.10
Lucia
Lucia viste jeans la mayor parte del tiempo, no le gustan las faldas ni los vestidos. Las zapatillas son su segunda piel y detesta las cosas color rosa. Siente a menudo que no encaja en ningún lado, y el mundo es para ella una rareza. Camina a diario a su casa cuando viene del instituto y viceversa, con su bolso con cuadernos y sus gigantes audífonos pegados a los oídos, escuchando la música lo más alto que se pueda y que el mp4 aguante. A sus 16 años cree que jamás entenderá nada, ni a ella misma. No tiene nada claro más que ser vegetariana e intentar a diario que a fito le gusten más las hojas de lechuga y menos los trozitos de carne que su mamá le mezcla con su comida de olores raros comprada en el supermercado. Pero no hay caso, los perros jamás comprenderán que matan a otros animales indefensos para comerlos de almuerzo. Fito es sin duda a ojos de Lucia un desconsiderado, pero sin duda ante eso ella lo ama tanto o más que a cualquier ser humano. Al menos no habla estupideces ni hace a conciencia cosas que ella no entiende. Lo tiene desde que tenía dos meses y había sido recién separado de su madre, era tan indefenso que penas si se podía las patitas traseras. Duerme con ella desde entonces, pero ahora a los pies de su cama ya que abrazados no caben en la cama. Fito es un labrador, por lo que a sus 5 años es enorme, y se mueve más que una persona en una cama de una plaza. A veces cree que la entiende, y otras sinceramente cree que se esta volviendo loca.
13.4.10
Cuando la puerta se cerró y él salió, cayó en la cuenta de que se había terminado. De que finalmete habían decidido ponerle fin a todo lo construido y seguir; seguir cada uno por su lado. Continuar sin escribir, sin caminar ni esperar. Decidieron que no había nada bueno porque luchar y se dijeron adiós en el silencio más absoluto. No se había terminado lo que sentían, eso estaba claro, lo que se había terminado era el tiempo, las ganas y esa delgada línea -esa que une a dos personas- se había estirado a tal punto de gastarse y finalmente con el paso de los meses romperse, ya sin otro remedio. Se quedó mirando el espacio, ese lugar sin aire, sin él. Se sintió con vacíos en todo el cuerpo; esos lugares que él llenaba, nuevamente se habían vaciado y la esperanza término por extinguirse del todo, ya no flotaba, se había ido con él. Lloró en silencio miles de veces, pero... ¿de que servía llorar en silencio ahora? Lloró de verdad, a gritos, a deseperados gritos que rompieron el silencio reinante. Se aovillo en el suelo presionandose las costillas con los brazos, y allí en ese mismo suelo se durmió esperando no despertar jamás. Se había ido, y no había nada que pudiera hacer más que llorar de angustia y desesperanza. Estaba finalmente, otra vez sola.
.
7.4.10
Y nos movemos otra vez, pareciera que esta vez si que se mueve en serio. Hace tanto no sentía que ya "no siento nada", que soy inmune a las miradas y a que estés pendiente, inmune a tu abrazo y a tus historias, soy intocable. Se siente un vacío extraño e inexperimentado. Se siente tan raro que no se puede explicar. Podría decir que aunque los pedazos sean impegables, al menos están. Nada garantiza eso si que exista algo que pueda coserlos y volver a ponerlos en su orden natural. Porque al fin y al cabo ya nada volverá a ser igual.
31.3.10
La rareza de Hoy.
Se sienta frente a mi (rodeados de gente, miles de murmullos), me mira (a los ojos como siempre). Se cortó el pelo; lo miró y siento que es otra persona, una que no conozco. Me asusta no conocerlo... Me gusta cuando sé quien es, que va a decir y que me trae la calma en los momentos en que nada lo esta. Es mi perfecta serenidad y ni lo imagina. He tratado tantas veces de decirle. No puedo. Ya no sé quien es, ni menos quien soy yo. Me deje, hace meses que creo abandone a la real yo. La deje en enero, con los pies tocando la textura del pasto y acariciando el sol, llena de bronceador y un libro con un nombre que me dejo en ascuas....
19.3.10
ver-te
Verte... es como querer abrazar el sol. Hay veces en las que creo que eres como mi propio sol, el que llena de vitalidad y hace que me tenga que poner lentes por el brillo. Y pareciera que soy como la tierra que gira a tu alrededor... El problema es que no sólo existes para mi, hay otros planetas, y posiblemente tu busques a otro sol. No a un planeta que esta a 142.700.000 millones de kilómetros y a quien sólo ves como un amigo más (que se le va a hacer, así ha sido la historia siempre...)
soy tan mamona a veces, que ni me soporto.
13.3.10
No se puede.
¿Serán normales estos brígidos latidos?, la sensación de erizar mi piel no por el frío, el dolor de estómago constante porque estas en el otro lado y lo primero que haces es hablarme...
Quisiera decirte que tengo miedo, que te necesito, que eres lo único que podría calmar las angustias y los temores de salir de la burbuja... pero no puedo. Me lo prometí. Me prometí jamás decirte las cosas otra vez, jamás intentarlo, jamás matar nuestra amistad. Quererte como eso y pasar más tiempo así. No puedo decirte. simplemente ya no puedo.
.
and I miss you so...
.
12.3.10
11.3.10
nada.
Pareciera que tú y yo somos dos extraños, que jamás nos hemos conocido como lo hicimos, un par de humanos en un mundo de locos. Inalterables el uno con el otro. Será que el odio le gano a todos los buenos sentimientos que solíamos tener? o a los que yo al menos tenía por ti...
Hoy no existe nada que nos una como antes, no existe cariño ni conversaciones extrañas a través de la pantalla, no hay caminatas ni esperas, no hay nada que salvar, nada que ganar. Nada.
.Sometimes, I really miss you.
10.3.10
Álo, Aló?. mei dei medi dei?. Planeta NO localizado.
Pareciera que me la paso viviendo en algún planeta alienígena fuera de este sistema solar, incluso fuera de esta vía láctea. Pareciera que no hablo el mismo idioma, ni respiro el mismo aire, ni tengo la cabeza pegada al cuello. Pareciera que a menudo pierdo el cerebro por el mero hecho de que flota. No existe gravedad por lo cual a menudo se sale por mis orejas y una corriente de aire invade el interior de mi cráneo. Se escuchan las oleadas de brisas continúas y repetitivas, como si tuviera una de esas conchitas marinas enormes pegadas a mi oído...
Mentira...
Mentira... A mi si me habían roto más allá de cualquier nueva esperanza, me habían roto el corazón tanto, que se había vuelto imposible pegar los pedazos. Y en esos intentos de comprar nuevos pegamentos ultra mega resistentes, me había visto envuelta en el descubrimiento de que ya no existía nada que pegar, lo que sea que haya tenido metido entre las costillas, en medio del pecho y la espalda se había convertido en nada más que un órgano simple de mi cuerpo; bombeaba sangre y recibía un poco a cambio, latía siempre latía, pero había perdido lo más importante: la esperanza que cualquiera podría darle alguna vez.
.
Él me había partido en tantos pedazos pequeños posibles la esperanza, que no había nada que fuera capaz de pegarla otra vez.
9.3.10
BurbujaNatural
No siempre es fácil lidiar con los otros, fomentar y alimentar relaciones. No siempre es fácil construir un mundo fuera de la burbuja natural y no es para nada fácil dejar que alguien entre en nuestro espacio vital. Quizás siempre vivimos en la bolsa con el líquido amniótico, quizás nunca nos vamos.
Para mi es eso: SIEMPRE he habitado este espacio cómodo, sin amenazas latentes y sin llegar aun al punto de dejar morir algo interno o resquebrajar el órgano vital llamado corazón. No he dejado entrar a muchas personas, quizás a nadie. Nadie sabe mis miedos más latentes, aunque aparente a menudo no tener miedos. Nadie sabe como es mi burbuja interior, y a veces creo que jámas -ni el futuro más cercano o el más lejano- dejaré que nadie conozca el color de mis paredes, los extraños aparatajes que hay dentro, ni menos el interior del órgano más fundamental; mi propio corazón.
8.3.10
Probando... 1, 2, 3?
Sólo estoy probando la manera en la que acabo de decidir como le voy a gritar al mundo como me siento ahora y como no espero solucionarlo, sino aceptarlo... Simple.
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